Fotos para tu web: lo que funciona y lo que espanta clientes
El 75% de los usuarios juzga la credibilidad de un negocio por el diseño de su web. Y dentro del diseño, lo que más pesa son las fotos. Una foto mala no es neutral: es una señal activa de que algo no va bien.
Llevamos años viendo los mismos errores. Aquí van los que matan una web de restaurante y cómo evitarlos.
Los 5 errores más comunes
1. Fotos con el flash del móvil
El flash aplana la comida, endurece las sombras y convierte un plato apetecible en algo clínico. Siempre luz natural, preferiblemente lateral (ventana a la izquierda o derecha de la mesa). Si es de noche, invierte en una lámpara de luz cálida 2700K — no en el flash.
2. Fotos con pocos grados de enfoque
El móvil en modo retrato desenfoca todo menos el primer plano. Funciona para personas, no para comida: un plato desenfocado no se entiende. Usa modo normal y saca las fotos desde arriba (cenital) o a 45 grados.
3. El cliente aparece cortado o desenfocado
Las fotos del local con comensales borrosos generan la sensación de “sitio caótico”. Mejor una foto del local vacío, bien iluminado, enfocado, que una con gente movida.
4. Capturas de pantalla del menú escaneado
Un PDF del menú escaneado en la web es peor que no tener menú. No se lee en móvil, no posiciona en Google y transmite amateurismo. El menú tiene que estar en HTML, con precios legibles y buscables.
5. Fotos robadas de Google
Además del problema legal (derechos de autor), el usuario detecta enseguida las fotos genéricas. Son siempre las mismas paellas, hamburguesas o tapas que circulan por mil webs. Zero credibilidad.
Qué sí funciona
Plato principal: ángulo cenital sobre fondo neutro
Vista desde arriba, plato centrado, fondo liso (una mesa de madera oscura, un mantel blanco). Es el formato universal de Instagram por una razón: funciona.
Ambiente: gran angular sin gente
Una foto del comedor vacío, con las luces encendidas, mesas puestas y plantas o detalles visibles. Transmite limpieza y preparación.
Equipo: un retrato, no un selfie
Una foto del chef o del dueño —de medio cuerpo, sonriendo, con el local desenfocado detrás— humaniza la marca. Los usuarios confían más en locales donde ven una cara.
Detalles que cuentan historia
La pizarra con la carta del día, una botella de aceite local, la tabla de tapas recién servida. Son “B-roll” que llena la web sin cargarla.
¿Móvil o cámara profesional?
Un iPhone reciente es suficiente para una web. La diferencia la marca la luz y la composición, no el equipo. Si tu presupuesto lo permite, contratar un fotógrafo gastronómico local para una sesión de 3-4 horas (150-300€) te soluciona el 90% del contenido visual para años.
Regla del pulgar
Si dudas de si subir una foto, no la subas. Es mejor tener 8 fotos buenas que 30 mediocres. Una web de restaurante necesita pocas imágenes — pero todas tienen que abrir el apetito al primer vistazo.